8 leyendas de Almería que probablemente no conocías

Tesoros, fantasmas, enanos, sirenas, encantamientos de todo tipo… ¿cómo se crean estas historias?

Algunas de ellas vienen de acontecimientos reales sucedidos años atrás que han ido transformándose hasta convertirse en verdaderas joyas de la más pura ciencia ficción, otras simplemente son invenciones y cuentos populares trasmitidos de boca en boca para darnos un conocimiento o para ofrecernos una sabiduría determinada. En Almería no íbamos a ser menos y nuestra cultura popular está llena de historias y leyendas. Estas son algunas de ellas.

1. El tesoro de Cabo de Gata custodiado por las focas monje

Según una antigua leyenda, cuando Almería era tierra de árabes un sultán escondió un tesoro en una cueva submarina del Cabo de Gata para evitar que fuera robado por los cristianos. Murió antes de dejar indicaciones a su familia de cómo llegar hasta allí, y en la actualidad no hay testimonio de su hallazgo. Es decir, sigue allí.

La supuesta cueva submarina se hallaba a los pies del promontorio de Vela Blanca y estaba protegida por la antigua colonia de focas monje, que habitaban en el Arrecife de las Sirenas cerca de allí. Según se cuenta, las focas emitían sonidos parecidos a los cantos de las sirenas —de ahí el nombre del enclave—, atrayendo así a marineros confundidos que al llegar eran atacados por las guardianas del tesoro. Por suerte o por desgracia, estas focas ya no habitan este lugar por lo que…¿quién se atreve a buscar este tesoro ahora?

2. Los enanos protectores de Vera

Cuentan los veratenses que al atardecer, en un paraje conocido como El Zorzo en donde hay una fuente cercana, aparecen unos insólitos enanos para acompañar y proteger a la gente de espíritu noble que va a coger agua hasta esta fuente. Si en cambio los andantes tienen mala sombra, estos peculiares seres se enfrentarán a golpes con ellos. Andarse por allí no es tarea baladí si no estás libre de pecado.

3. Los fantasmas del Teatro Cervantes

He aquí una leyenda que tiene su origen en una trágica historia real. Sucedió el 22 de enero de 1922, cuando fueron asesinados la actriz almeriense Conchita Robles y el joven Juan Aguilar (o Manuel, según otras fuentes). Él era el encargado de los carteles del teatro la noche del estreno de la obra Santa Isabel de Ceres, anunciada casi con un año de antelación y que esperaban con gran entusiasmo los almerienses más acomodados de la época.

Sucedió que Conchita estaba recién separada del capitán (o comandante) Carlos Verdugo, quien era posesivo, celoso y violento. Este tenía prohibido el acceso al teatro la noche del estreno, ya que Conchita, conocedora del comportamiento del capitán, había ordenado la restricción de su acceso, pero él consiguió colarse y se dirigió pistola en mano hacia la actriz. En ese momento pasaba por allí Juan Aguilar, a quien Conchita puso por delante para protegerse creyendo que su exmarido sería incapaz de asesinar. Pero la presencia del joven ayudante no sirvió para nada y el capitán Verdugo los asesinó a tiros a los dos. Desde entonces, se dice que los fantasmas de ambos andan por el teatro y que ocurren cosas extrañas entre sus paredes, como un posterior suicidio. ¿A quién le apetece una visita a este teatro?

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