Almería, plató de cine

Quinientas películas después, una oficina centraliza todas las gestiones para los rodajes, los permisos y las localizaciones

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“¿Buscas dónde rodar?”, preguntan desde Filming Almería, la oficina provincial de cine creada por la Diputación para potenciar una de las señas culturales más importantes de esta esquina de Andalucía. Y la respuesta no tarda en llegar. “Tomen nota -parecen decir a productores y directores-: Rodalquilar, la Alcazaba, la Altiplanicie, Tabernas, La Almadraba de Monteleva, el Karst en Yesos de Sorbas, las playas de Cabo de Gata, la Sierra de María o la Alpujarra. La lista es interminable. “Si no está en Almería dudamos que esté en otro lugar de España”, aseguran sus responsables. Y puede que sea cierto: Hay pocas provincias en este país con contrastes paisajísticos tan acusados y diferentes. Y pocas que hayan fortalecido tanto una industria cuya prehistoria hay que buscar en los espaguetis western que se rodaban en el desierto hace la tira de años. En los noventa hubo almerienses que recordaron aquella edad dorada y el cambio de milenio trajo nuevas oportunidades de negocio. Hoy Almería es una de las provincias españolas que mayor número de rodajes (largos, cortos, anuncios, series de tv…) acoge a lo largo del año. Se ha trabajado duro. “No es solo el número. Es la calidad y la trayectoria de los productores y directores que vienen a Almería porque saben que aquí cuentan con toda la ayuda necesaria para que su rodaje sea un éxito”, dice Javier A. García, vicepresidente de la Diputación.

Más de quinientas películas. Almería ha sido territorio de cine. Basta con echar la vista atrás y leer con detenimiento el currículo que la provincia presenta en calidad de rodajes. Grandes superproducciones como ‘Lawrence de Arabia’ (1962) de David Lean; ‘Cleopatra’ (1963) de Joseph L. Mankiewicz; ‘Patton’ (1970) de Franklin J.Schaffner; ‘Conan, el bárbaro’ (1982) de John Milius; ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989) de Steven Spielberg; o ‘Exodus: Dioses y reyes’ (2014) de Ridley Scott se han servido del paisaje de Almería, así como de las más de tres mil horas de luz al año que caracteriza esta tierra de cine. El cine español no ha permanecido ajeno a ese idilio con Almería: ‘Las cosas del querer’ (1989) de Jaime Chávarri; ‘El pájaro de la felicidad’ (1993) de Pilar Miró; ‘Bwana’ (1996) de Imanol Uribe; ‘Hable con ella’ (2002) de Pedro Almodóvar; ‘800 balas’ (2002) de Alex de la Iglesia; ‘Camino’ (2008) de Javier Fesser; ‘La mitad de Óscar’ (2010) de Manuel Martín Cuenca; o ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ (2013) de David Trueba son solo algunos ejemplos.

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