Una ruta por el noreste de Almería

La impresionante Geoda de Pulpí inaugura este viaje por las sierras y las extensas playas del norte de la provincia

El Levante Almeriense es una comarca cuyas playas miran al este en lugar de al sur, y ven cada mañana levantarse el sol sobre las olas del Mediterráneo. En su interior, las sierras de modesta altitud se asoman a ramblas y valles áridos que ríos como el Almanzora convierten en vergeles para la agricultura. En el norte de la comarca, a 120 km de la capital almeriense y en el límite con la provincia de Murcia, el municipio de Pulpí se ha convertido en los últimos meses en una gran atracción tras la apertura a los visitantes de la gran Geoda de Pulpí. La visita a este pueblo permite descubrir otros atractivos en su entorno y puede servir como inicio de dos rutas espléndidas por esta comarca de Almería: una recorriendo calas y playas camino de Vera y Mojácar, y otra por el interior hacia Cuevas del Almanzora y el vergel del Parque Natural de Sierra María-Los Vélez.

MINERÍA DESDE EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS

Pulpí ocupa un territorio de atractiva austeridad y de flora esteparia. Habitado desde tiempos prehistóricos, está sembrado de yacimientos del paleolítico y del neolítico, cuya riqueza en minerales ya era apreciada por fenicios y romanos. Desde el siglo XIII y hasta la caída del reino nazarí de Granada, fue frontera entre cristianos y musulmanes. En el siglo XVI sus pastos fueron aprovechados por los cristianos de Vera y se fundó la aldea de Pulpí, a 13 km del mar. Doscientos años después, se decidió protegerla con la fortaleza de San Juan de los Terreros, en el litoral inmediato, para evitar los ataques de los piratas berberiscos del norte de África. El éxito de la minería del plomo y de la plata en el siglo XIX atrajo a una numerosa población y propició que, en 1862, Pulpí adquiriera la condición de municipio independiente.

LA MAYOR GEODA DE EUROPA

Las entrañas de esta mina guardan al final del recorrido guiado la gran sorpresa de la Geoda de Pulpí, una maravilla de la naturaleza que todavía no aparece en las guías de viajes porque se abrió al público en agosto de 2019. Su forma recuerda a las pequeñas geodas que venden las tiendas de minerales, pero su tamaño es tan gigantesco que es capaz de alojar a varias personas. De hecho es la segunda mayor geoda después de la de Naica en México, y la más grande del mundo que puede visitarse. Los viajeros se asoman, de uno en uno, al mágico espacio interior de la geoda, y quedan sorprendidos por la luz que parece emanar del interior de los cristales de yeso, cuya transparencia diluye la potente iluminación artificial. Impresionan los cuerpos geométricos que forman los cristales, con caras romboidales y aristas rectas, que alcanzan dimensiones extraordinarias, de casi 8 metros de longitud y 2 metros de altura.

UNA JOYA OCULTA DURANTE MILENIOS

Entre el pueblo y sus playas se extiende el acogedor caserío de Pilar de Jaravía, que da nombre a un pequeño palmeral en medio del paisaje áspero de la sierra del Aguilón. A 3 km de Pilar de Jaravía se localiza la entrada a una de aquellas instalaciones de extracción de minerales: la Mina Rica, abandonada en el siglo xx y abierta de nuevo para que los visitantes puedan conocer un poco más el duro trabajo de los mineros y las antiguas técnicas de explotación. Las entrañas de esta mina guardan al final del recorrido guiado la gran sorpresa de la Geoda de Pulpí, una maravilla de la naturaleza que todavía no aparece en las guías de viajes porque se abrió al público en agosto de 2019.

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