Viaje al corazón interior de Almería

En una esquina de la provincia de Almería, a un paso del Mediterráneo, Tabernas es paraje natural protegido que ha servido de soporte a cámaras de cine que rodaron los clásicos «spaguetti-western»

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El sol, las altas temperaturas y la falta de lluvia han creado un paisaje estepario con unas condiciones de vida extremadamente duras donde sólo una pequeña pero valiosa población floral y faunística convive teniendo al cielo raso como único acompañante.

Durante la canícula, las condiciones climáticas en el desierto de Tabernas son extremas. En las horas de sol el termómetro no baja de los cuarenta grados; por contra, las noches son intensamente frías. A estas condiciones sólo se han podido aclimatar contadas especies de la botánica peninsular que también se encuentran, como no podía ser de otra forma, en las secas regiones subsaharianas. Tabernas, el desabrigado páramo almeriense, bien merece ser admirado sin titubeos: El viajero percibirá de inmediato una tierra de contrastes. Su perímetro protegido, de algo más de once mil hectáreas, dista treinta kilómetros de la playa más cercana. La yerma y dorada tierra se funde en el Cabo de Gata con el cálido Mediterráneo que dibuja uno de los paisajes más soberbios del litoral andaluz.

La geografía quiso que Tabernas fuera desierto por la posición que tomaron las serranías de los Filabres y la Alhamilla. Estas cadenas de recortados cerretes impiden el paso de las nubes provocando lo que técnicamente se denomina sombra orográfica. La pluviometría de esta zona apenas alcanza los 250 milímetros anuales, pero cuando en tardes de primavera y otoño el cielo descarga lo hace de forma tan violenta que puede resultar peligroso encontrarse en las cercanías de sus erosionadas ramblas. Los lechos naturales que forman las escorrentías de las aguas de lluvia pueden ser buen inicio para una original excursión.

Al desierto de Tabernas se puede acceder por diferentes carreteras. Una de las rutas más comunes es la que atraviesa Guadix y los pueblos del Marquesado del Zenete, asentados en la vertiente septentrional de Sierra Nevada. Gérgal es la antesala del desierto. Próximo a él se asienta el Observatorio Astronómico de Calar Alto, utilizado por alemanes y españoles. Su ubicación responde a que es en los Filabres donde se goza de mayor número de días y noches despejadas al cabo del año.

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