El Legado Arquitectónico de Antonio Góngora Galera

El almeriense Antonio Góngora (1911-2010) es el Arquitecto de la postguerra, menos conocido que su colega Langle quizá porque le falte una etapa historicista, más atractiva

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Antonio Góngora Galera

Licenciado en Ciencias Exactas en 1932 y Arquitecto desde 1940, tomó posesión como Arquitecto del Servicio de Catastro de la Riqueza Urbana en la Delegación de Hacienda. Fue también Arquitecto de la Obra Sindical del Hogar, Instituto Nacional de la Vivienda, Junta Provincial de Construcciones Escolares y de la Cámara de la Propiedad Urbana hasta su jubilación en 1981, además simultanear el ejercicio de la profesión por cuenta propia.

Añadir como curiosidad que impartió clase en la Academia “Santo Tomás de Aquino”  de preparación al ingreso en Magisterio,  formó parte de la Diputación Provincial en los 50  y en 1977 es Vocal de la Asociación de la Tercera Edad. Aficionado a la pintura, gran cazador de perdices y admirador del Arquitecto madrileño Antonio Vallejo,  ideó junto a su hermano Emilio una vigueta que patentaron con el nombre de “Emán”, que reducía el consumo de cemento y hierro en época de carencia.

Supo adaptar el racionalismo de la vanguardia, el movimiento moderno y la monumentalidad de la arquitectura del régimen franquista a una amable ciudad mediterránea como Almería que requería un desarrollo más horizontal, si bien al final sucumbió al desarrollismo vertical por razón de mercado. Desde sus comienzos se comprometió con la reconstrucción de nuestra tierra. Eran tiempos de destrucción y penuria, con déficit de vivienda para absorber el crecimiento demográfico, la emigración rural a la ciudad y la urgentísima necesidad de proporcionar alojamiento digno a miles de almerienses que malvivían en cuevas y en asentamientos infrahumanos. El nuevo orden que representaba el régimen franquista se propuso como primera aspiración “ningún hogar sin lumbre y ni un español sin pan”.

Nadie como Alfonso Ruiz,  con su ya clásica monografía “Arquitectura, Vivienda y Reconstrucción en la Almería de la Postguerra (1939-1959)”, ha tratado el legado arquitectónico de Góngora. Sirva este texto para ir completando el catálogo de su inmensa obra con la valiosa aportación fotográfica de Blas Fuentes para el IEA.

Sin duda, lo más singular de su creación son los equipamientos públicos. Pronto contaron con él para proyectar la hoy desaparecida Obra Sindical “18 de Julio” con Langle,  Institución Sindical de Formación Profesional “Francisco Franco”, Escuela de Comercio, Centro de Actividades Náuticas,  Escuela de Mandos de Sección Femenina “Reyes Católicos” y su obra más emblemática: la Casa Sindical (1952), inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como inmueble representativo del Movimiento Moderno.

Proyectó  muchos Grupos Escolares en Gádor, Tíjola, Lúcar, Matagorda, Puente del Río, San Ginés en Purchena, Vélez Rubio, Albox, Beires, Adra y Roquetas… entre otros. A Guillermo Langle  y a él le ofrecieron proyectar Casa Escuela y Vivienda para el Maestro en Cuevas de los Úbedas, Cuevas de los Medinas y Vega de Acá;  en el Alquián, Cabo de Gata, Peñicas de Clemente, Almadraba y  en la Cañada de San Urbano. El Instituto Laboral “Fernando el Católico” en Vera, la Escuela de Maestría y el Grupo Escolar “Caudillo Franco” en el Zapillo (hoy demolido)  están firmados por él.

Son suyos el Ayuntamiento de Canjáyar, Huércal y Félix, la ampliación  del hogar de niñas “José Antonio” y la reforma del Teatro “Apolo” para adaptarlo a cine. También, el Teatro Municipal de Tabernas, Mercado y Matadero en Adra, Mercado para Huércal Overa y Cruz de los Caídos en el Cementerio.

Para suplir una casi inexistente iniciativa privada, con promoción pública realizó una ingente obra social dispersa por toda la Provincia: firmó así, por ejemplo, los planos del poblado de pescadores en El Zapillo (1941),  poblado minero de El Arteal en Cuevas del Almanzora, viviendas para productores en poblado minero de Rodalquilar, Chercos Viejo, grupo de viviendas “José Antonio Primo de Rivera” en Poeta Paco Aquino, grupo “Fernández Bueso” en el Tagarete, , grupo “José Antonio” en Carboneras, promoción “Costa Bella” en El Alquián, grupo de Viviendas “Nuestra Señora del Rosario” en La Cañada, en Plaza del Quemadero y Béjar, Roquetas (calle José Ojeda), Benahadux, Adra, Tíjola, Vera  y  Canjáyar… Con Langle es coautor de  viviendas para Maestros en Avenida de Vilches y 304 viviendas en el entorno de la Plaza de Toros,

Se le atribuyen remontes para aumentar edificabilidad sin ocupar más suelo en armonía con lo antiguo en  Parque de Nicolás Salmerón, en Paseo,  Navarro Rodrigo, Alcalde Muñoz, para el Doctor Vasserot en calle Arapiles y muchos más.

También fue contratado por la burguesía local y demostró creatividad en viviendas suntuosas, sobresaliendo la de calle Méndez Núñez para Francisco Puertas con jarrones y pináculos en torre, vivienda y sanatorio para José Martínez Oña en calle Terriza, Clínica Dr. Artés en Doctor Giménez Canga-Argüelles, vivienda Durbán en calle Regocijos,  casa para Enrique Rodríguez en Plaza del Carmen, viviendas unifamiliares  de  la Cooperativa “Virgen del Mar” en Dolores Sopeña, Familia Ortiz de Grau en calle Gerona, edificio en calle de Las Tiendas para Fulgencio Pérez, grupo de 8 viviendas en Jesús de Perceval y chalet  de playa para Eusebio Elorrieta…sin ánimo de cierre.

En Carretera de Ronda concibió la Fábrica de Mosaicos de José González y Antonio Márquez, la sede de la Empresa “Agruna”,  Capilla y salón de actos Colegio “Stella Maris”, edificio de los almacenes “Marín Rosa”, Laboratorios “Durbán” en calle Santos Zárate, Colegio “El Arcángel” en Hermanos Pinzón, concesionario “Seat”  de Modesto Ortega en San Juan Bosco y  Almacén en Balanegra para José Pinteño, entre otras muchas edificaciones.

Adaptó multitud de establecimientos como la Joyería Regente, la Ortopedia Madame Rivera y el Bar Castilla. Y por último,  resaltar la ejecución del edificio del Restaurante “Rincón de Juan Pedro” y cómo no: los Hoteles  “Costasol”, “Fátima” en calle Santo Zárate, “Abdera” y  Hairán en la entonces  avenida de Vivar Téllez.

Por Ginés Valera Escobar
Del Instituto de Estudios Almerienses