España posee una ‘selva tropical’ bajo el agua sin proteger

WWF pide a las administraciones españolas que no dejen los océanos “cojos” de protección y extiendan la protección marina a un 20% de las aguas en 2020. España lleva “atrasados” sus deberes para cumplir el compromiso asumido de proteger el 10% de sus mares de manera efectiva en 2020.

cabo de gata

Amanece en los acantilados volcánicos de cabo de Gata cuando el barco solar de la organización WWF avanza mar adentro hacia la zona este del parque natural, bajo cuyas aguas yacen cañones submarinos y surcos erosivos equiparables, por su riqueza en biodiversidad, a las selvas tropicales.

Óscar Esparza, portavoz del programa marino de WWF, explica a la tripulación que el 8,5% de las aguas españolas cuenta con alguna figura de protección, pero la mayor parte de esa superficie está compuesta por este biólogo marino llama “reservas de papel“: preservadas por ley pero sin un plan de gestión que la garantice su conservación.

España lleva “atrasados” sus deberes para cumplir el compromiso asumido en el Convenio de Biodiversidad Biológica -proteger el 10% de sus mares de manera efectiva en 2020-, ya que menos del 2% de ese 8,5 % que cuenta con una figura legal de conservación tiene la planificación que requiere la misma.

En la lista de lo que el Gobierno aspira a proteger en estos momentos están la reserva marina de El Cachucho, en el Cantábrico; los cañones submarinos de Avilés, frente a la costa asturiana; el banco de Galicia; los volcanes de fango del golfo de Cádiz, el espacio marino de Alborán, frente a la costa de Granada y Almería; o las montañas submarinas Seco de los Olivos, frente a Almería.

Lo integran también el espacio marino del oriente y sur de Lanzarote y Fuerteventura; el Banco de la Concepción, al noroeste de Lanzarote; algunas zonas de la costa murciana; el canal de Menorca; las islas Columbretes, en la costa de la Comunidad Valenciana, y los cañones submarinos del golfo de León, frente a la costa norte de Cataluña.

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