La curiosa historia de la Draga Almería

La embarcación fue dañada por un bombardeo en 1938 y tres años después fue desguazada.

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En el mes  de febrero  de 2016, el Delegado Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía en Almería, Alfredo Valdivia, la Directora, María Luisa y Andrés Sánchez Picón, Catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la UAL, presentaron en el Archivo Histórico Provincial como documento del mes un expediente de la Junta de Obras del Puerto que comprendía toda la tramitación administrativa que hizo este Ente en 1907 para adquirir una draga.

Posteriormente, el 25 de abril el Arquitecto e Investigador José Francisco García Sánchez publicó un artículo en el periódico DIARIO DE ALMERÍA que tituló “Un Puerto sin Puertas” en el que hacía referencia al álbum de imágenes  para la Junta de Obras del Puerto de Almería datado en 1909 del fotógrafo Antonio Mateos Hernández (que nacido en Granada en 1861, se instalaría en Almería en 1892 con estudio en Boulevard del Príncipe en 1904) conservado en la Biblioteca de la Universidad Politécnica de Madrid, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

Si casamos el meticuloso estudio realizado por Sánchez Picón, A.  y  Cuéllar Villar, D. (2010) en su libro El Puerto de Almería 1805-2008. Una Historia Económica e Institucional con las imágenes poco conocidas del genial Mateos  que ilustran este artículo, estaremos en condiciones de describir y visualizar la curiosa historia de la draga Almería, que costó en 1907 la cantidad de  678.000 francos.

A instancia del  Ingeniero Director de la Junta de Obras del Puerto, Francisco Javier Fernández, se adjudicó el concurso a los prestigiosos Astilleros Sociedad Anónima Werf Conrad  en Haarlem Holanda una draga de succión y rosario, con 52 metros de eslora,  10 de manga,  y un calado mínimo de 3,50 m, 7 millas por hora y 2 máquinas de vapor de 300 caballos de fuerza cada una (una para el rosario de cangilones y otra para la bomba de succión) con objeto de aumentar o mantener el calado del Puerto de Almería dragando periódicamente el fondo marino,  como describe La Crónica Meridional el 27 de abril de 1906. Podía dragar hasta 13 m de profundidad, la capacidad de sus cántaros era de  273 m3 y debía dragar en toda clase de terrenos 300 metros cúbicos por hora, gracias a sus 300 metros de tubería flotante.

Pese al alto coste de mantenimiento que suponía por el uso del carbón como combustible y la paga de la tripulación que se integraba por un Capitán, maquinistas, dragador, fogoneros, marineros y un carpintero, desde su botadura en 1907 resultó beneficioso el tren de dragado pues además ahorrar el coste que representaría dragar 237.648,750 metros cúbicos  (distribuidos en el contramuelle de levante, traviesa de levante, ampliación de obras en andén de costas, muelle para materias inflamables y ampliación del muelle del embarcadero Reina y muelle de Poniente) se arrendaría a otros puertos del Mediterráneo dado que en esa época solo había 26 trenes de dragado en toda España.

Según explican estos prestigiosos autores,  “la trayectoria de esta embarcación llegaría a su fin en la madrugada del 6 de noviembre de 1938”.  Atracada inactiva en el muelle de Poniente “después de dos días seguidos de ataques aéreos sobre la ciudad y especialmente sobre los mueles, esa noche una bomba lanzada probablemente por un avión italiano hizo blanco en el buque. La explosión se produjo en la popa y en la banda de babor provocando (…) el inmediato hundimiento del buque, que quedaría tendido sobre el fondo, apoyado en la torre central, dejando al descubierto sobre el nivel del agua unos 25 metros de la quilla del lado de estribor”.  Y allí permanecería sin ser reflotada la draga Almería hasta que fue recuperada para el desguace hacia 1941.

Por Ginés Valera Escobar
Miembro del Instituto de Estudios Almerienses