La historia secreta de las bombas de Palomares

El accidente que arruinó el sueño franquista de convertir a España en potencia nuclear. El libro relata cómo Franco quiso ingresar en el reservado club de las potencias atómicas.

Fraga y Angier Biddle Duke se bañan en Palomares el 8 de marzo de 1966.

Fraga y Angier Biddle Duke se bañan en Palomares el 8 de marzo de 1966.


Medio siglo después de que cuatro bombas termonucleares cayeran en un pueblo almeriense, el periodista Rafael Moreno reconstruye los hechos en ‘La historia secreta de las bombas de Palomares

la-historia-secreta-de-las-bombas-de-palomares-de-rafael-moreno-critica7 de enero de 1966, 10:22 de la mañana. Cielo azul y soleado sobre la pequeña localidad almeriense de Palomares. Fuertes ráfagas de viento y mar embravecido: 18 grados. Los estudiantes ya están frente a sus pupitres, los agricultores en los campos, los pescadores atentos a las redes. A 9.300 metros de altura, un bombardero B-52G estadounidense que regresa a su base en Carolina del Sur, e intenta repostar en vuelo a 400 kilómetros por hora, choca con su avión nodriza. Siete hombres mueren y caen sobre Palomares cuatro bombas termonucleares (saber más) de 1,5 megatones cada una, 75 veces más destructivas que la que redujo Hiroshima a cenizas.

El esfuerzo por convertir a España en potencia nuclear existió. Y hasta el gobierno de Felipe González, nuestro país no renunció a la bomba

El almirante Guest estrecha la mano del general Montel junto a la cuarta bomba termonuclear rescatada del mar.

El almirante Guest estrecha la mano del general Montel junto a la cuarta bomba termonuclear rescatada.

El periodista Rafael Moreno Izquierdo (Madrid, 1960) ha emprendido el intento más serio de iluminar aquellos hechos en ‘La historia secreta de las bombas de Palomares’ (Crítica, 2016), un trabajo que bebe de centenares de documentos inéditos y emite un severo juicio de la actitud de las autoridades españolas y estadounidenses durante todos estos años. Que España era en 1966 una pieza clave del plan de ataque nuclear de Washington, convirtiéndose en objetivo privilegiado de las bombas de Moscú, es solo una de las afirmaciones del libro, más o menos conocidas. Hay mucho más.

Hoy, en Palomares queda casi medio kilo de plutonio convirtiéndose poco a poco en americio, un material cuya actividad irá creciendo hasta un pico radiactivo en torno a 2030…

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